Los sistemas de calefacción hidrónica son los mas antiguos en la historia de la humanidad y aun en la actualidad proporcionan el máximo nivel de confort debido a que calientan directamente las paredes, el piso, los muebles y a las personas, en lugar de calentar únicamente el aire.
El calor radiante se distribuye uniformemente evitando zonas frías o demasiado calientes y molestas corrientes de aire que transporten polvo, ácaros y agentes alergénicos.
Su funcionamiento se basa en el calentamiento de agua a través de una caldera central, y haciendo recircular después esta agua caliente por la vivienda obligando a esta agua a ceder el calor a la vivienda uniformemente a través de elementos radiantes que básicamente pueden ser radiadores o serpentines de piso radiante.